Perder el ‘frame’: el desastre de la campaña electoral socialista

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Los análisis poselectorales siempre cuentan con dos características casi propias de los titulares de la prensa futbolística: son ex post, lo que siempre garantiza que se acierta. Y, además, suelen además reforzar sin mácula la tendencia resultante. Se inscriben en la teoría del surf, aprovechar la ola para subirse a ella.

Algo así se podría tratar en lo que se refiere al enfoque de los partidos nacionales respecto al desarrollo de sus campañas electorales como procesos de comunicación más o menos orquestados y organizados. Existen siempre dos preguntas: si el enfoque estratégico es correcto, si su traslación es eficaz (a través de las acciones de comunicación, actos de campaña, ‘endorsements’ recibidos, internet, etc…) y si es eficiente, es decir si finalmente ha funcionado.

Por otra parte, y partiendo de una realidad política, que es el que las elecciones no las gana la oposición, sino que las pierde el Ejecutivo, cabe el análisis de la campaña electoral socialista como una de las partes de la debacle ocurrida para el PSOE en estas elecciones autonómicas y locales, algo que va mucho más allá de la campaña electoral, para introducirse en el ámbito político.

Desde el punto de vista estratégico, mientras el Partido Socialista Obrero Español, trato al principio de la campaña según su Secretario de Organización, en centrar la campaña en el ámbito en que se producía cada elección (municipal o autonómica), el Partido Popular se concentro la misma en hacerlas un piloto, casi real, de unas generales. En esa dialéctica quien ha ganado es el Partido Popular con claridad. Y, el PSOE y sus candidatos (legitimados por procesos cainitas de primarias) entraron en una espiral de silencio comunicacional. De hecho, en la última semana de campaña era apreciable como habían bajado los brazos casi de forma evidente, con reacciones puramente reactivas. Otra cosa, es que, con el actual estado del arte, fuera fácil mantener el rumbo de esa estrategia de campaña.

Por otra parte, otro de los problemas estriba en el diagnóstico y objetivos de campaña. Por un lado, las encuestas confirmaban un doble problema para el Partido Socialista, el de la movilización y el de la transferencia de votos hacia otras formaciones. Por otra parte, atendiendo a un manual de campaña básico: desmovilizar a los votantes del contrario, reforzar votantes propios y captar nuevos votantes. Cuando hay múltiples objetivos que cumplir y la estrategia es defensiva, las vías de agua eran enormes. El Partido Popular hizo todas esas funciones casi de libro, hurgando en el electorado socialista en la herida de los ajustes y medidas del último Zapatero, consiguiendo una fuerte desmovilización, incluso la transferencia de votos.

El PSOE derrotado por Lakoff

Cuando se dispongan de análisis poselectorales más concienzudos se podrá comprobar cuál ha sido el efecto de las movilizaciones y acampadas del movimiento 15 M sobre este proceso electoral. En todo caso, nuestra posición es que ha funcionado en sentido contrario de cómo podría aparentemente suponerse. Aquellos que querían ver este movimiento como un posible mecanismo de movilización de la izquierda, al final lo que han reforzado es el frame de que los últimos comicios eran unas ‘elecciones’ en clave de política nacional, con el trasfondo de la crisis económica. En términos de Lakoff, el Partido Popular ha impuesto su ‘frame’ y, en la lucha de frames, el Partido Socialista ha sucumbido. La propia participación de Zapatero era contraproducente en este sentido.

Nadie sabe, cuando las campañas electorales entran en deriva. Esto se detecta cuando cunde el pánico y cada uno intenta hacer la ‘guerra por su cuenta’. También ha sido evidente en la maquinaria socialista, casi siempre ejemplar en los procesos electorales. No ha existido posicionamiento único, ni ‘claims’, o era cambiante. No existe imagen única. No existe claridad en los mensajes. O, algo peor, no había mensajes o propuestas. De hecho, en su momento, la campaña de ZP se hizo casi por los cánones, pero desde entonces todo fue ir cayendo en una maquinaria muy sofisticada como las campañas electorales socialistas.

El Partido Popular por su parte ha aprendido notablemente y ha perfeccionado su engranaje electoral, ayudado por la crisis económica y por los errores del adversario. No ha cometido errores, ha tenido un comportamiento rocoso y ha evitado las extravagancias, como la famosa niña de Rajoy de infausto recuerdo. Y, ha buscado un lema, que le ayudara a capturar votantes de centro, así como arañar del votante flotante del propio PSOE. Además, no ha cometido errores en la gestión de las movilizaciones del 15 M, con intervenciones muy calculadas y sin estridencias.

Por su parte, la campaña de Izquierda Unida no ha sido especialmente significativa, ha conseguido un rebote técnico gracias al desencanto del PSOE y el rebufo de las movilizaciones del 15 M. En todo caso, los objetivos electorales, como el número de representantes y ciertas alcaldías como la de Córdoba, hacen que este aumento de 7 décimas haya sido estéril.

Marketing reputacional o la reputación en los tiempos de la crisis

hombreencruzEn su última edición, Ideas, la revista del Instituto de Empresa presenta un artículo de José Antonio Illana (Consejero Delegado de quierosalvarelmundohaciendomarketing) titulado “La gestión de la confianza a través de la creación de valor” (inglés /castellano), y que versa sobre el denominado Marketing Reputacional.

En su artículo, Illana aboga por “integrar el marketing dentro de la estrategia de responsabilidad social de la empresa y siempre desde el punto de vista de negocio”. Entre los mensajes que se destacan en el artículo dos. El primero “Hemos puesto en valor la imagen frente a la identidad”. El segundo “Nadie reconoce el esfuerzo de las grandes marcas por el progreso y mejora del consumidor”.

Y, finalmente, señala que la comunicación con todos los grupos de interés se basa en la ocho c’s: calidad, conocimiento, coherencia, credibilidad, creatividad, consistencia, compromiso y confianza. De todas ellas formula una definición propia, muy sui generis y muy de marketing, ciertamente ocurrente. Por otra parte, si entras en la web de la empresa enlaza a un blog “Y porqué no , donde se recogen ejemplos de campañas y posibilidades comunicacionales al respecto.
Con la necesaria distancia que hay que tener ante todos los movimientos, tendencias o modas, el mundo de la responsabilidad social corporativa y de la reputación tuvo un auge importante y creciente en las tendencias que se estudiaban en las Escuelas de Negocios (esa fábrica nunca bien valorada desde la literatura de gestión) y en el ámbito de de la comunicación, hace dos o tres años. Era una “doctrina”, bastante doctrinaria (es una redundancia deliberada) y, por otra parte, era muy proclive a que se perpetraran muchas cosas en su nombre, principalmente en el campo de los saberes blandos: la comunicación, el marketing, la imagen o la consultoría… Curiosamente la reputación y responsabilidad social descansaba en las empresas los departamentos de imagen, comunicación, marketing, publicidad, lo que inducía a enormes sospechas sobre su veracidad/credibilidad.
En este caso, lo que leemos mantiene ciertas señas de identidad con lo anterior: el fenómeno de la agregación de valor en los tiempos de la crisis económica, o de la confianza y el compromiso como teleología de la comunicación, lo que nos devuelve, eso sí, al lenguaje de la fe, que si bien no mueve montañas, intenta atraer consumidores. Es loable, este intento de salvar la palabra marketing y publicidad, de sus suspicacias y connotaciones a través de la reputación. A primera vista, la propuesta parece más fresca que lo que hemos visto hasta el momento. También más ocurrente, creativa y menos altisonante que los discursos a los que estamos acostumbrados del ramo. Se  agradece, aunque solo sea por eso. Y queda por saber, si en esta coyuntura llega tarde o la trituradora de las modas empresariales y comunicacionales ya preparan su recambio.

Por eso comparte número con Luis Rojas Marcos y su palinodia sobre la “La fuerza del optimismo”.

La manía de encuestar

Recientemente se publicaba una encuesta digital en la que los lectores digitales del diario Marca elegían como jugador más representativo del recién campeón de liga, el Barcelona,  a Chigrinski. En plena celebración de la consecución de la liga española por el equipo azulgrana, con Leo Messi como estrella indiscutible y pichichi y un portero como Víctor Valdés, trofeo Zamora, como guardameta  menos goleado, un resultado así, en un medio de comunicación considerado referente de la prensa deportiva da que pensar.

Un día antes, se publicaba una “encuesta” en la que los médicos de familia habían entrevistado a 3.000 personas (enfermas o que acuden a su consulta) en sus consultas. Menos que cualquier sondeo de estimación de voto y claro con una aleatoriedad muy dudosa. Y, dicha “encuesta”, arrojaba como datos que e 3 de cada 10 españoles estaría dispuesto a ir más a los establecimientos de hostelería si se prohibía fumar en estos establecimientos. Venía por tanto a contrarrestar la campaña oficial del sector de la hostelería contra las previsiones de la nueva normativa (toda encuesta tiene sus “forofos” y también se hace contra algo o contra alguien). Es decir, 3 de cada diez individuos enfermos (dado que estaban delante de su galeno), y que por tanto, que pasaban por la consulta, habitaban en su lecho de dolor opinaban esta voluntad de aumentar su consumo de ocio en establecimientos de ocio. (¿?)

Y qué decir de otras encuestas como las que se les profiere a los internautas a la hora de valorar la velocidad de su operador o su calidad, que ofrecen resultados totalmente contradictorios con las mediciones técnicas que extraen los sistemas basados en tomas sistemáticas y procedimientos establecidos, oficiales, incluso internacionales y basados en estándares.

Estamos, por tanto, ante un uso y abuso de las estadísticas, fruto de la facilidad conseguida en ciertas herramientas para realizar peticiones de opiniones a la sufrida ciudadanía y la banalización de su contabilización y análisis. Por otra parte, bien es cierto que nos encontramos de manera recurrente, en medios de comunicación, por televisión o internet, con encuestas cuya formulación de la pregunta es tendenciosa y cuyos resultados son acordes con el “target” del medio y de la cadenaque la proponga. Es decir, las encuestas refrendan la posición política,ideológica  o editorial del medio. Qué casualidad.

Todo ello, porque se produce un fenómeno de desenclave de estas herramientas, las encuestas, cuya utilización indebida y rigor estadístico es discutible. No reflejan en ningún caso, ni criterios técnicos de muestreo, ni cálculos de error muestral, con importantes sesgos y con capacidad de que fruto de un fuerte emotivismo/subjetivsimo por parte del que lo rellena o “se apunta” (en el fondo participa en que está motivado contra o a favor). Y también por tanto del que la propone. Así, lo que pasa es que los “votantes”  se despachan a gusto y los promotores sólo tienen que sumar y contabilizar opiniones, conforme van cayendo, para verse ‘legitimados’. Así, el resultado de estas consultas acaba siendo predicho de antemano.

El efecto se completa, o mejor dicho, se dispara y se agrava cuando fruto de un producción tan desequilibrada, se pretenden elevar estos resultados a conclusiones generalizables a la sociedad española, a la ciudadanía. Formar criterios, expresiones y afirmaciones que buscan ir más allá, tener trascendencia, ofrecer un valor político, apuntar (apuntalar) a la opinión pública, irrogarse capacidad representativa, democrática o comunicacional por parte de quien los elabora. Y eso se hace de manera tácita o expresa jugando al engaño, con falsificaciones e interpretaciones.

El problema parte de la ansiedad por que se realice un tipo de comunicación anclada en un dato, en una asidera (lo que se le llama en la jerga “en una percha”). Un número, una resultante,  sobre el que perpetrar o colocar cualquier afirmación o la contraria, para incautos impresionables por las estadísticas (desde el sufrido televidente al responsable político y de la Administración sugetionable por causa de voto).

Por favor, señores, volvamos a la ortodoxia: información fiel, visión de la realidad, comunicación, historias, sentido común,… fuera el trilerismo de los datos.Si no, puede ser que las presuntas estadísticas sirvan como las farolas para los borrachos: para apoyarse, pero no para iluminarse.

Sentido común y comunicación

orientaciónRecientemente en un artículo Antonio Gutiérrez Rubí señalaba el orden básico del que debe partir cualquier política de comunicación: políticas claras, informaciones precisas, comunicación convincente, coordinación eficaz y gestión ejemplar. Gutiérrez Rubí, asesor de José Montilla, hace en su artículo un elogio de la cordura y del sentido común en su crítica a una dinámica que podemos considerar endiablada dentro del mundo de la comunicación política.

Vivimos en los momentos en que los asesores en comunicación de empresas y políticos buscan presentar conejos de la chistera, algo que ha matizado mucho la propia crisis económica. Anuncios desbordantes, política efectista (que no efectiva) que trastorna los objetivos de comunicación y que condiciona sus resultados.

Estos cinco elementos, configurarían por si solos un ‘test’ que no todas las organizaciones son capaces de salvar en su comunicación pública. Por ello habla de tres problemas, cuando no se sigue un cauce que seguramente es más prudente, pero a la larga sus resultados más efectivos.

  • Improvisación: La importancia de los temas exige preparación, rigor, planificación, estudio, control, meditación. Vivimos en un momento que podemos calificar de presente perpetuo.
  • Precipitación. Consecuencia de la falta de planificación y de confundir aceleración con rapidez, cuyas consecuencias son acciones desconectadas, precipitadas, que derivan en procesos que no están maduros organizativamente.
  • Confusión. Una promesa no es lo mismo que una información pública. Las personas en un país o en una organización tienen derecho a que sus responsables sean especialmente transparentes y que no confundan deseos con realidades, intenciones con acciones.

Probablemente habrá que plantearse, qué responsabilidad tienen finalmente los responsables de la comunicación de las decisiones que impelen a estos errores de comunicación y a que se transparenten mecanismos de decisión o de gestión muy deficientes y poco reflexivos (hoy se persigue la palabra reflexión en la medida en que la instanteneidad de la acción ha devenido en la falta de perspectiva). Habrá que plantearse los mecanismos que inciden en esa ansiedad comunicacional y en esa falta de ponderación.

Ver artículo: Los errores de información del Gobierno

Formación y actividades

Un blog sobre información, comunicación y asuntos públicos

mensajeEste blog habla de la información, de su gestión y sus efectos en la sociedad 2.0, de su impacto en los debates y asuntos públicos, de sus repercusiones en la creación del imaginario colectivo y social, en la comunicación política, de sus consecuencias en la construcción de las redes sociales, del valor de las mismas y en la forma en que cambian las relaciones entre los sujetos y los agentes. Habla de cómo cambian las relaciones y las percepciones en una sociedad global, globalizada y globalizante.

Muchas veces, se ha querido separar lo que está pasando, de cómo se conoce, de cómo se comunica o de cómo se percibe. Esa diferencia cada vez es menos real o es menos evidente o menos palpable. Probablemente, en una sociedad cada vez más transparente y de información más instantánea, esa frontera hoy no existe. Somos lo que comunicamos. Así es, sí así os parece, decía hace varios siglos ya Shakespeare.

Eso no quiere decir que no haya un cuestionamiento sobre un apriorismo “estamos en la sociedad mejor informada” por sobreiformada. Me atrevería también a decir que estamos en la sociedad mejor desinformada. Por eso cobra valor la capacidad para analizar, depurar, decantar, separar, pesar, medir, meditar y reflexionar esa información. Ese será el enfoque de este blog en la información.

En el apartado de los asuntos públicos, es el espacio de situarnos en los debates, en la difusión de las ideas y realidades de la sociedad actual, de la manera quizá más directa, más desnuda, más esquemática, situando los parámetros de los debates, identificando los problemas de fondo, despojándolos muchas veces de retóricas que no hacen sino ocultar el contenido de los mismos. También con humor y con nihilismo. Diría yo que con nihilismo puro de oliva, que es el que toca.

También, en este blog quiere abordar la comunicación, como técnica, como conocimiento, como saber, desde sus distintas esferas, la comunicación interpersonal, la comunicación corporativa, la comunicación política y sus herramientas. En el fondo, aprendemos de nuestra relación y de nuestra comunicación y partiendo del hecho que todo es comunicación y con todo comunicamos (con nuestros actos, nuestras acciones y nuestros silencios) y así trataremos este apartado, que probablemente es la habilidad más importante de la vida.

La comunicación y sus procesos, desatan ríos de tinta, análisis, debates, jornadas, publicaciones, conferencias,… Hay muchas que son providencialistas o oportunistas, pero todas aquellas que aporten algo o que nos hagan reflexionar sobre algo, tendrían que estar/estarán en IAP.

Es un glob-blog

Seguramente que este blog habla de muchas cosas, pero sobre todo es una conversación (o muchas a la vez). Con las conversaciones e hilos que creemos podremos crear algo nuevo en común. Comunicación es acción en común. En todos estos apartados, hoy y siendo ambiciosos, empieza “Ideas y Asuntos Públicos” a realizar sus aportaciones. Porque la reivindicación del espacio público, abierto, inteligente, critico, informado y compartido forma parte de la construcción de la sociedad, las organizaciones y las personas.