Apuntes sobre los relatos del poder

macbeth BLOGEl hecho de participar en una tertulia cultural (El marcapáginas en Gestiona Radio) el pasado viernes con el sugerente tema del poder y utilizar como punto de partida las  visiones de Maquiavelo y Gracián es un buen motivo para tratar en Comunicatelling lo que es el ‘relato del poder’, o en realidad, mejor dicho, lo que son los “relatos del poder” y sus variantes.Como palanca de estos apuntes y sugerencias, quiero aprovechar las propias referencias que aparecieron durante la tertulia (interesantes, inteligentes y suculentas), tanto en el campo de la ficción y de la no ficción, desde el cine, la literatura o las memorias políticas.Desde el punto de vista de las historias y de los argumentos, añado la visión, para mi, más moderna del poder, que tiene su origen en  William Shakespeare y cuya actualidad es indudable. Está presente en sus obras principales, Julio César, El Rey Lear, Hamlet y Macbeth y, en el resto de su obra, también (de Enrique IV, Ricardo III, Romeo y Julieta a Tito Andrónico) en su composición narrativa y dramática. A partir de ahí y sin ser exhaustivos me gustaría ilustrar los relatos sobre el poder, con ejemplos y propuestas para los lectores de Comunicatelling, a partir de cuatro tipos de relatos inagotables:

  • El primer relato tiene que ver con la consecución y mantenimiento del poder. Desde la hazaña épica recompensada, los intentos fracasados, a la confrontación sanguinaria sanguinaria, pasando por las intrigas palaciegas y el ansia de poder. Apunto como propuestas Macbeth y sus diferentes versiones. También Ciudadano Kane (Orson Welles) e incluso Eva al desnudo (Joseph L. Mankiewitz). Asociado a la consecución del poder, un tema recurrente es el cambio personal del que lo consigue. Así, la transformación individual, la corrupción y el exceso de poder se aprecian en el clásico El político (Robert Rossen). Europeo y contemporáneo, con más tintes psicológicos, esta cuestión se puede ver en Borrachera de poder (Claude Chabrol).
  • La segunda tiene que ver con el uso y la utilidad del poder. El poder aplicado. Es decir, del poder y su finalidad, aplicado a la transformación de una sociedad, de una comunidad, como ejercicio de influencia, de consecución de logros, aunar visiones colectivas o de un proyecto. En este tipo de relatos es clave las concepciones del poder, que también han sido objeto de relato cinematográfico desde diferentes perspectivas ideológicas. De una concepción de “poder duro y vertical” como Sólo ante el peligro (Fred Zinemann) frente a una visión de poder blando o participado, Rio Bravo de Howard Hawks.
  • La tercera tiene que ver con las relaciones de poder, sus comportamientos, con sus resortes, con sus mecanismos más o menos coercitivos, con sus dinámicas, con sus lealtades y deslealtades.  Territorio especialmente abonado para las películas de la mafia, como la trilogía de El Padrino (Francis Ford Copolla) o Uno de los nuestros (Martin Scorsese). O de conspiraciones como Wall Street y JFK :caso abierto (Oliver Stone). Incluso, Domingo Sangriento (Peter Greengrass) es expresiva de los comportamientos del poder.
  • La cuarta, tiene que ver con el desafío, la oposición y confrontación con el poder. Propuestas y variantes tan diferentes como Un hombre para la eternidad (Fred Zinemann), la mayor parte de las películas del director griego Costa Gavras (Desaparecido o la reciente El Capital), el cine de Ken Loach, la visión más o menos corporativa/empresarial de Erin Brockovich (Steven Soderberg), o la recientemente estrenada El Quinto Poder. Es dónde encontramos también las formas más discursivas, maniqueas o panfletarias.

Por otra parte, en el ámbito de la política, una de los elementos narrativos principales sobre el poder es la publicación de memorias políticas. Algunas especialmente famosas como en el caso de Winston Churchill o de Margaret Thacther. En muchos casos, estas aúnan sus propias visiones sociales, políticas e intelectuales de sus autores, hombres que han tenido importantes responsabilidades a lo largo de la historia, además de narrar los hechos en los que participó su protagonista. Son muy frecuentes en el mundo anglosajón y hay pequeñas sorpresas, como las de Madelaine Albright.En España, este relato del poder tras la restauración democrática no ha tenido ejemplos de buenos soportes, en la medida que el soporte ideológico e histórico de las memorias han sido más bien endeble y, en general, caracterizado por formatos episódicas y sustratos ideológicos más que esquemáticos o coyunturalistas.  Hay que retroceder a las memorias de Manuel Azaña para aunar visión ideológica e historia política. Super Kamagra farmacia España compra. Super Kamagra . Precio en Telde. Siempre incompletas, espero que estas recomendaciones, sobre los relatos del poder, sean de interés. Y, gracias David Felipe Arranz (@marcapaginasGR), Jaime Vicente Echangüe, José M. López Guerrero, Antonino Nieto y Juan Manuel Corral (@juanwakamatsu) por despertar la bestia. Y, también, cómo no, a Roberto Bra, (@braparker).

Entre el eufemismo y el disfemismo

falaciaLa Ministra de Empleo, Fátima Báñez empleaba en estos días en una intervención en el Congreso el término “movilidad exterior” para referirse a la salida de jóvenes españoles hacia países extranjeros al no encontrar oportunidades de trabajo en nuestro país.

En su momento, la agencia de noticias Europa Press tituló en su momento, “Montoro confirma de forma eufemística que habrá subida del IVA “, al que añadía el siguiente sumario. “El ministro de Hacienda habla de una ‘estrategia tributaria’ acomodada a las recomendaciones europeas …”. El mismo Ministro de Hacienda, también utilizó otro eufemismo para referirse a los recortes presupuestarios en términos de “reajustes”. Del mismo modo, hay que recordar todos los eufemismos que utilizó el ex Presidente Zapatero para huir de la palabra crisis o utilizar la expresión metafórica “brotes verdes”. O los nombres de las leyes y proyectos de ley en España, son eufemísticos.

Sin entrar en lo económico, en lo político o en el mercado de trabajo, son ejemplos, particularmente recientes y abundantes de la utilización de eufemismos en la comunicación, en este caso, política.
En sentido contrario, empieza a ser frecuente la utilización de otros términos hiperbólicos y de trazo más grueso, como nazismo (cada vez más frecuente en la retórica política española, bien en palabras de Dolores de Cospedal o de Josep Fontana en El Periódico de Catalunya), sobre las ‘estafas’ inmobiliarias o a cuenta de los escraches o considerar que los deshaucios derivados de la crisis inmobiliaria, son genocidios. Su objetivo es amplificar la onda expansiva de los mensajes que profieren, en el bien entendido que su metralla las hace más potentes.

Por tanto, en la actualidad, parece que, en términos de comunicación política basculamos entre los dos extremos, del eufemismo al disfemismo hiperbólico, con difícil espacio para la existencia de términos medios o matizaciones.

Por su parte, el eufemismo sirve para ‘limar’ las asperezas de la lengua y de sus significados (sólo hay que ver cómo ha evolucionado el lenguaje escatológico). En todo caso, aunque sea una práctica frecuente, es ingenuo pensar que las palabras pueden neutralizar la realidad que se niega a nombrar.

Por otra parte, el disfemismo busca el efecto contrario al eufemismo, eligiendo en ese caso, la expresión más ruda y que contenga mayor carga emocional pública para conseguir la agitación, la polémica o el escándalo.

Y, todo ello, eufemismos y disfemismos, sin conocer o advertir la importancia de las palabras y de los términos en la comunicación. Es decir, sin comprender, la responsabilidad del emisor, en cómo el lenguaje crea la realidad o la deforma en el sentido ontológico. Habría que preguntarse por qué en los países sajones esta figura es menos frecuente.

Más eufemismos políticos y recientes en este artículo de El Confidencial “Movilidad exterior” y otros eufemismos de políticos en apuros”. Habrá más post sobre este apasionante tema.

Elecciones Presidenciales USA 2012. Las doce claves según Antonio Gutiérrez Rubi

foto-obama-michelleEl análisis que realiza Antonio Gutiérrez Rubi de la campaña de Barack Obama es de lo más interesante y se contiene en su libro “Elecciones 2012. Doce factores decisivos” que este analista político ha distribuido en e-book”. La conferencia se corresponde con la presentación del libro en Panamá que tuvo lugar un mes más tarde de finalizar el proceso electoral americano con la reelección de Barack Obama. Todo un conjunto de ideas y reflexiones inteligentes sobre el desarrollo de las elecciones americanas y las razones de su resultado. Interesante la propuesta que realiza a los candidatos y políticos españoles cuando demandan al asesor eso de “Quiero tener una campaña como Obama” y el les contesta “Primero, tienes que pensar cómo él”.

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Emociones y comunicación

elsaforneroLa intervención pública de la Ministra de Trabajo Elsa Fornero, integrante del nuevo gabinete del primer ministro Mario Monti, anunciando un muy duro programa de ajuste para Italia ha desatado ríos de tinta. Sus lágrimas han desatado opiniones, sobre todo desde el territorio de la politología, dónde no es frecuente encontrar apariciones en las que los protagonistas, políticos y gobernantes muestren sus emociones en público. La última que pudimos presenciar esto en nuestro país fue con la despedida de Miguel Ángel Moratinos de su cargo de Ministro. También una situación así, fue motivo de numerosas opiniones encontradas, con independencia de que el motivo del llanto fue diferente (el abandono de un cargo o un endurecimiento de las condiciones de vida de los italianos). Recordemos también las palabras de Hillary Clinton en New Hampshire cuando perdió el caucus demócrata frente a Obama, y como rompió a llorar, también con todo verismo.

Lágrimas de Elsa Fornero

Leía en un inteligente artículo de Enric Juliana, una inteligente reflexión acerca de esta intervención de la Ministra, que hasta hace menos de un mes era profesora de Economía Política en una Universidad en Turín: “ No es una profesional de la política y carece de entrenamiento ante las cámaras de televisión. No ha frecuentado los cursillos de telegenia; se le nota en el rostro. Siento escribirlo, pero ninguna de las actuales ministras españolas, virtuosas todas ellas en el arte de la mediática, es capaz de derramar lágrimas tan creíbles.”

Hay que partir que en España, los políticos son unos profesionales que la mayor parte provienen de los aparatos de los partidos y tienen un fuerte entrenamiento mediático. Es la politización de la politización, algo así como El Show de Truman. Mientras en Italia, gran parte de este gobierno son expertos, profesionales de la vida civil que están involucrados en la ‘cosa pública’. Lo cual no es poca diferencia, y seguramente, habría que ser muy comprensivos con estos últimos y críticos con los anteriores. La profesionalización en política o comunicación, resta naturalidad y oculta las emociones de quienes participan en ellas.

Por eso, en este post, quiero dar unos cuantos apuntes sobre la importancia de las emociones en la comunicación y en defensa de las mismas. Y las palabras de Juliana me hacen reflexionar sobre la tendencia a que la comunicación ‘emocional’ se haya visto relegada hacia la manipulación emocional del público al que va dirigida la comunicación. Y, en esto, es preciso tener en cuenta la tendencia de los profesionales de la telegenia y del ‘media training’ en evitar mostrar la vulnerabilidad y la fragilidad de las personas, hasta el punto en que la propia comunicación la hace falsa, impostada.

El asesoramiento en comunicación, tal y como se viene entendiendo, a veces consiste en elaborar una máscara que esconda nuestras emociones para evitar mostrar esa ‘vulnerabilidad’ que todos poseemos. Parece que se establece en términos de oposición, en una ausencia de sentimientos dentro de la comunicación. Parece como si, bajo la pátina de lo público o lo políticamente correcto, el hecho de evitar las emociones fuese un estándar aceptado en una sociedad que soporta poco las emociones que no elige, dado que escoge las que se administran en las obras de ficción o en la telerrealidad.

Y es que, de los distintos actos humanos, el más completo desde el punto de vista emocional es propia comunicación. En nuestra comunicación trasladamos nuestros estados de ánimo, nuestras actitudes, nuestros temores, nuestras debilidades, nuestra fragilidad y también nuestras fortalezas y, el hecho de sacar al exterior los mismos, tiene en primer lugar un efecto sanador para nosotros mismos. Y, somos más fuertes, cuanto más tenemos en cuenta, somos conscientes de nuestra fragilidad y gestionamos nuestras emociones en todos los actos en que vivimos. Es más en la propia comunicación, nuestro objetivo es provocar emociones.

Seguramente, todas estas cuestiones provienen de una educación y una cultura, que a fuerza de esconder la ‘gestión de las emociones’ procura evitarlas para que no nos sean incómodas. ¿Cuál es la razón de sentir esa incomodidad al ver aflorar las emociones en las personas, al mismo tiempo que somos capaces de soportar verdaderos salvajismos en los noticieros, en series de televisión o en programas de telerrealidad que manipulan las emociones? Queda una pregunta adicional que es si la forma en que muestran estas emociones es diferente entre hombres y mujeres, en la medida que la educación masculina es diferente en lo que se refiere a la gestión de las emociones (fue, ha sido, es y sigue siendo). Esta apreciación, no se refiere tanto al llanto femenino o masculino, sino más bien, a la capacidad de exteriorizar los sentimientos.

A mi juicio, las lágrimas de Elsa Fornero, veraces, humanas y fuertes, no pudieron tener un efecto más beneficioso para la propia Ministra, en primer lugar, desde el punto de vista personal. Pero, desde el punto de vista comunicacional, mostraron sin engaño las dificultades, la dureza (y reforzaron la necesidad) que contenía el ajuste que la Fornero había presentado y trasladaron un mensaje que es ya difícil de trasladar al ‘profesional-de-la-política-o-de-la-comunicación. Entiendo que el resultado de la intervención en público de Fornero, fue una verdadera comunicación, y sus lágrimas fueron más creíbles que los consejos de cientos de asesores en comunicación emocional, manipulación social y lacrimógena.

Por eso las critican.

Las lágrimas de la credibilidad (El País)

La ministra que llora (El País)

La política de las emociones (Antonio Gutiérrez-Rubí)

La vulnerabilidad (Luis Dorrego)

El realismo llega a la comunicación política

bolosDesde el punto de vista de la comunicación política, la derrota de Carme Chacón en su aspirantazgo a la Secretaria General del PSOE sepulta en nuestro país una forma de hacer comunicación política que había marcado primero, los mensajes, el estilo del anterior presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero y, como prolongación, el de Carme Chacón en su campaña para superar con éxito el 38 Congreso del PSOE. La construcción de la marca ZP (con Juan Campmany a la cabeza) fue su máximo exponente y fue uno de los ‘milagros’ de comunicación política, de un tiempo en que eran posibles mayores experimentos y un cierto riesgo comunicacional. De las campañas extravagantes a la sobriedad. De la verbalidad y la política mediática y calculada, a las lágrimas de Elsa Fornaro, hay un profundo un abismo.

Influenciados por la retórica mágica de Barack Obama (mejor candidato que presidente, como afirma la prensa norteamericana), por una lectura más o menos apresurada de George Lakoff y de los teóricos del ‘storytelling’ la construcción política e ideológica, poco a poco se había adanizado, simplificado, perdiendo sentido y sustancia. Una cierta fascinación por todos estos procesos asociados a la comunicación política había deformado, como un vitriolo el papel de la comunicación, en la vida política y en la acción de gobierno. Hoy, por ejemplo, también el liderazgo de Obama está en cuestión en la medida que su dibujo emocional y comunicacional ha sufrido la prueba del nueve de la realidad y del gobierno. De hecho, su reelección no está asegurada, lo que le ha llevado a entrar en la arena política electoral muy prematuramente y a esperar los errores de los ‘caucus’ republicanos. Y, el dibujo de la comunicación política en países como Francia, Italia, Reino Unido, Portugal o Grecia ha sufrido serios ‘bocados de realidad’.

De hecho, se había llegado a un punto en el que reinaba la confusión, habiéndose trazado una identidad matemática consistente en que la comunicación es la política y la política es la comunicación, algo que se había acrecentado con dos fenómenos: la irrupción de las redes sociales, Facebook, Twitter y el estrago del extinto movimiento 15M, todos ellos espejismos para quienes entienden que las formas de hacer política se ciñen exclusivamente a las ‘grassroot’, desde el punto de vista de la movilización permanente y la radicalización. Telegenia, mediatización, simplificación, buenismo más o menos políticamente correcto, justicialismo y redes sociales. Eso y técnicas como el ‘storytelling’ o el ‘framing’, aplicadas con delectación ofrecían un panorama ‘nihilista’ de los procesos comunicacionales que se están precipitando también la forma de hacer política o se están revelando insuficientes, desbordando a los partidos.

Se podría hacer una simplificación en plan ‘esto es consecuencia de la crisis’. La primera razón de esta obsolescencia de la comunicación política ha sido la distancia que finalmente se ha producido entre la realidad y el discurso político. La segunda razón, es que la simplificación y el esquematismo no sirven para abordar problemas complejos, como los que sufren las sociedades actuales. La tercera es haber efectuado lecturas simples de La cuarta es su falta de verosimilitud.

¿Quiere decirse por ello que las redes sociales en política no son relevantes, que el ‘storytelling ‘, que no tiene sentido o que el ‘framing’ no es relevante en la comunicación política o que los políticos no precisan ‘media training’? No, obviamente, no. Extraer esa lectura de este fracaso sería una extralimitación. Lo que no tiene sentido es su utilización estética, su aplicación indiscriminada y acrítica, la facundía en su entendimiento o la cosificación de la ideología y los procesos políticos en manos de la telegenia. Confundir los medios con los fines, o desposeer a la realidad de su trascendencia por la vía del media training. En realidad, lo que quiere decirse, con todos estos elementos, es que la comunicación, lo mediático tiene límites y, por ello, debe saber utilizarse dado que no sustituyen el vacío argumental o la crisis de pensamiento y de sentido. Es más, a veces lo evidencian.

Errores comunicacionales o pasarse de frenada

carmechaconEs una ocasión muy interesante para un blog como “Comunicatelling”, con acento en la comunicación y marketing político, el hecho de asistir a un proceso como el que ha protagonizado el PSOE en su 38 Congreso Federal, dónde podemos decir también que se han enfrentado dos modos de hacer política y de entender el papel de la comunicación en la política. Mientras Chacón representaba el manual comunicacional del perfecto progresista mediático, Rubalcaba es reflejo de una política curtida en mil batallas y en el que la forma de entender la comunicación política es menos efectista, pero más holística.

Los argumentos

Desde el punto de vista argumental, de la historia, la campaña de Carme Chacón ha ido dirigida a identificar a Rubalcaba como representante del pasado o como fórmula de transición hasta las próximas elecciones generales en que el PSOE precisará otro candidato con un proceso de selección de primarias (presumiblemente). Al mismo tiempo, Chacón ha intentado la temeridad de estigmatizar a Rubalcaba por su edad o madurez, frente a una exposición inconcreta de regeneración.

Por su parte, Rubalcaba, ha sabido darle la vuelta, transformando esa mayor longevidad política en experiencia, de forma que el ‘framing’ dibujado por Chacón, se ha vuelto en contra suya. Se cumple así uno de los axiomas de Lakoff sobre los errores al elegir el marco, además en una construcción tan endeble como la lucha de lo viejo contra lo nuevo (un argumento de Chejov), expuesta de de una forma tan explícita como los dos eslóganes de los candidatos “Mucho PSOE por hacer” (Chacón) frente a “+Socialismo” (Rubalcaba).

El marketing de campaña

Como todas las campañas, se ganan por un conjunto de estrategias que combinan la comunicación política, internet, los encuentros de los candidatos con los afiliados, etc… En ese marco, quien tiene mucha capacidad de adaptar el discurso, quien pelea voto a voto o quien consigue mejores y más relevantes ‘endorsement’ (apoyos) de personalidades relevantes lleva ventaja. Rubalcaba, además de importantes Federaciones, consiguió el apoyo moral del ex Presidente Felipe González y de Alfonso Guerra, en un territorio como el andaluz, dónde el establishment del partido tiene profundas rencillas. Mientras, los apoyos tácitos o explícitos de Chacón (Zapatero, Borrell, Griñán, Barreda…) o bien tenían menos relevancia para los compromisarios, no eran especialmente explícitos o su cuestionamiento era relevante.

La piedra de toque: el discurso de Carme Chacón (y el de Rubalcaba)

Y finalmente, queda para el análisis, el discurso ante los compromisarios la mañana del sábado de los dos candidatos Rubalcaba y Chacón. Especialmente significativo es que el discurso más ‘llamativo’ (el de Carme Chacón) fue el más contraproducente, en esos efectos que a veces aparecen en la comunicación en que el impacto es perjudicial para los propios intereses. Discurso que no ha encontrado ningún defensor y que además, ha conseguido que se intente pasar a cuchillo a los ‘padres comunicacionales’ de la candidata, esto es, su marido Miguel Barroso (ex Secretario de Estado de Comunicación, uno de los inventores de ZP), Luis Arroyo, incluso de Oscar Santamaría.

‘Pasionaria de 140 caracteres’ titulaba sarcásticamente Enric Juliana su artículo sobre el discurso de Carme Chacón a los compromisarios del 38 Congreso, uno de los mejores observadores de la comunicación política y de sus trasfondos, que reconocía que la aspirante había sido víctima de la nueva forma de construir mensajes y discurso y de la obsesión por lo mediático: “La mediática, sin embargo, le ha jugado una mala pasada. La nueva técnica de construcción de personajes y discursos la aprisionó en un rosario Twitter de frases cortas y juegos de palabras que en algún pasaje parecían redactados por un writter pasado de gin-tonics. (Verbigracia: “Aquí veo mucha buena gente, mucha gente buena”). La factoría de ficción política entraba en barrena. Y, una observación, que por lo básica, no es menos importante y acertada, y que constituye uno de los principios de la comunicación, que es identificar correctamente el público, señalando el divorcio entre el discurso y el auditorio al que iba dirigido (‘hizo un mitin de facultad ante un auditorio maduro’).
Frente a esta sobreactuación, Rubalcaba, apostó por la solvencia y la solidez argumental y expositiva, como valores esenciales en tiempos de crisis frente a las llamadas genéricas a la renovación, así como un mayor conocimiento del terreno político y de la experiencia, sin estridencias, ni extravagancias.

Coda

Desde el punto de vista de la comunicación, probablemente Chacón ha sido víctima de mucho media training, comunicación no verbal y gestual de manual, mucho marketing promocional, efectismo, comunicación política centrada en el activismo y simplificaciones son las que han estado presentes su discurso y en su campaña. También de elegir, seguramente que a través de la influencia de sus ‘spin doctors’, una historia y un discurso en exceso vago, vacío y simplificador, así como de contar con apoyos sin referencias. Y de una falta de perspectiva, con un error de cálculo muy relevante.

Tres crónicas interesantes que analizan el discurso de Carme Chacón:

Fernando Garea (El País) Sepultada por su grito
José Antonio Zarzalejos (El Confidencial) Un discurso (zapaterista) para un fracaso sonado
Enric Juliana (La Vanguardia). Pasionaria de 140 caracteres

La espiral de silencio, en España, verano de 2011

espiralEn el año 1977 la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann, publicaba La Espiral del silencio. Opinión pública: nuestra piel social un texto capital sobre comunicación política y que describía uno de los procesos más descriptivos de los mecanismos que conforman la evolución de la opinión pública. En el fondo, la teoría de Elizabeth Noelle-Newmann es una teoría sobre el gregarismo en política y comunicación.

Según esta teoría, las personas temen permanecer aisladas del entorno social y, por este motivo, prestan una atención continua a las opiniones y comportamiento, supuestos por la mayoría, que se producen a su alrededor. La idea parte del hecho de que la necesidad de aceptación de las personas, conduce a que de forma colectiva se adopten las opiniones y comportamientos mayoritarios. El fenómeno es calificado de espiral de silencio en la medida que cuanto más se difunde la versión dominante por los medios, más guardarán silencio las voces individuales discrepantes, con lo que se produce un proceso en espiral.

Según la propia Noelle-Neumann: “el resultado es un proceso en espiral que incita a otros individuos a percibir los cambios de opinión y a seguirlos hasta que unan opinión se establece como la actitud prevaleciente, mientras que la otra opinión la aportarán y rechazarán todos, a excepción de los duros de espíritu, que todavía persisten en esa opinión. He propuesto el término espiral del silencio para describir este mecanismo psicológico”.
Múltiples teorías posteriores, desde los ‘frames’ de Lakoff hasta la utilización de las redes sociales, participan de estos postulados y se inspiran en sus proposiciones. Por ejemplo, hoy, podemos encontrar reelaboraciones de esta teoría en el nuevo libro de Antonio Núñez “La estrategia del pingüino” y su ‘abstract’ en el diario El País “Arrojarse al agua porque el otro lo hace”.

Pues bien, si analizamos dos procesos de comunicación política muy recientes, podemos identificar dos ejemplos de esta espiral de silencio, que ya no tienen vuelta atrás: la demanda de anticipo electoral, con una invectiva general para su reivindicación (incluyendo el diario El País) y el caso del escándalo de los trajes del presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps (recientemente resuelto, de hecho, este post, parecía profético).

Dos ejemplos, en que el proceso de espiral de silencio (comunicación política), es perfectamente aplicable y conducirá a un desenlace público que no tiene freno. Hoy, en estos dos casos, es imposible encontrar posiciones diferentes en los medios de comunicación, siquiera de identificación de matices. Y, por otra parte, la comunicación de las formaciones políticas y de los respectivos ejecutivos (nacional y autonómico) han sido impotentes ante este tsunami.

En todo caso habría que preguntarse, a la vista de los hechos y de todos los pasos que han conducido a la situación actual en los dos asuntos anteriores, la posibilidad formular o de que existan argumentos con los que rebatir el tornado de estas dos espirales de silencio. Probablemente, no existan.

Campañas electorales con la nueva ley o el Gatopardo

elecciones

Una nueva-vieja ley electoral… Como casi todo, las reformas que se abordan en nuestro país son de muy corto alcance, sin que persigan modernizar o reformar algo sustancialmente, sino hacer retoques más bien cosméticos a lo existente. Y, esto es lo que ha sucedido respecto a la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (Loreg), en lo que se refiere a las campañas electorales, como se ha podido comprobar en las últimas elecciones autonómicas y municipales.

Si se suele decir que la legislación suele ir por detrás de la realidad social, en el caso de las campañas electorales esta situación se acentúa. Sobre todo porque el esfuerzo de la clase política general ha sido mantener un ‘stablishment’ controlado, sobre el que puedan existir confrontaciones tácticas y de baja intensidad, en la interpretación. Al parecer, además, el período de debates en Comisión

Sólo así se puede entender que en los medios de comunicación, públicos o privados, tengan que informar con arreglo a los porcentajes de voto de las elecciones pasadas y no mediante criterios informativos. O, por ejemplo, que la señal de televisión la provean los partidos políticos directamente y que haya limitaciones a conseguir información complementaria.

Del mismo modo, la prohibición de emitir publicidad desde que se produce la convocatoria electoral hasta que el inicio de la campaña , es un ejercicio fariseo que se esquiva sin los partidos políticos anunciantes no solicitan el sufragio en su favor. Del mismo modo, las prácticas de los partidos políticos en el plano informativo, consistente en enlatar las declaraciones, las imágenes que se difunden en los medios y seguir un guión pautado (cosa que no tiene que ver con la ley, pero que evidencia un modo de actuación en relación con los medios y su utilización).

Sucede lo mismo con cuestiones como la jornada de reflexión (un atavismo procedente de un momento en que existía una democracia tutelada y dudas sobre la madurez de la sociedad para asumir los procesos electorales). Incluso la existencia de una campaña electoral regulada. La diferencia entre el período de campaña y sus períodos colaterales es que las formaciones políticas solicitan el voto o no, como hemos dicho antes. O, que en la nueva ley solo aparezca en una ocasión el término medios digitales.

En conjunto, todas estas cuestiones reflejan un conjunto de intervencionismos que además, la realidad se encarga de superar y con creces, al mismo tiempo que alimentan la maquinaria de los distintos partidos, dedicada a las impugnaciones y guerra de guerrillas.

De hecho, ya solo reconocer que la campaña electoral es permanente, que estamos en una sociedad on-line de forma permanente y el auge de las redes sociales como lugar dónde se realiza ‘política’ (en la recientemente cerrada campaña electoral, había candidatos que seguían ‘twitteando’ en la jornada de reflexión), deberían hacer repensar el diseño de todo el artificio.

Por tanto, se propone una reforma de la reciente reforma, en serio, y que recoja la realidad social y el entorno de partida. Y, todo ello, sin entrar en la cuestión central, que no es la Ley D’Hont, sino la circunscripción electoral.

Vivimos permanentemente en El Gatopardo.

http://www.expansion.com/2011/05/21/economia/1305931247.html

Perder el ‘frame’: el desastre de la campaña electoral socialista

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Los análisis poselectorales siempre cuentan con dos características casi propias de los titulares de la prensa futbolística: son ex post, lo que siempre garantiza que se acierta. Y, además, suelen además reforzar sin mácula la tendencia resultante. Se inscriben en la teoría del surf, aprovechar la ola para subirse a ella.

Algo así se podría tratar en lo que se refiere al enfoque de los partidos nacionales respecto al desarrollo de sus campañas electorales como procesos de comunicación más o menos orquestados y organizados. Existen siempre dos preguntas: si el enfoque estratégico es correcto, si su traslación es eficaz (a través de las acciones de comunicación, actos de campaña, ‘endorsements’ recibidos, internet, etc…) y si es eficiente, es decir si finalmente ha funcionado.

Por otra parte, y partiendo de una realidad política, que es el que las elecciones no las gana la oposición, sino que las pierde el Ejecutivo, cabe el análisis de la campaña electoral socialista como una de las partes de la debacle ocurrida para el PSOE en estas elecciones autonómicas y locales, algo que va mucho más allá de la campaña electoral, para introducirse en el ámbito político.

Desde el punto de vista estratégico, mientras el Partido Socialista Obrero Español, trato al principio de la campaña según su Secretario de Organización, en centrar la campaña en el ámbito en que se producía cada elección (municipal o autonómica), el Partido Popular se concentro la misma en hacerlas un piloto, casi real, de unas generales. En esa dialéctica quien ha ganado es el Partido Popular con claridad. Y, el PSOE y sus candidatos (legitimados por procesos cainitas de primarias) entraron en una espiral de silencio comunicacional. De hecho, en la última semana de campaña era apreciable como habían bajado los brazos casi de forma evidente, con reacciones puramente reactivas. Otra cosa, es que, con el actual estado del arte, fuera fácil mantener el rumbo de esa estrategia de campaña.

Por otra parte, otro de los problemas estriba en el diagnóstico y objetivos de campaña. Por un lado, las encuestas confirmaban un doble problema para el Partido Socialista, el de la movilización y el de la transferencia de votos hacia otras formaciones. Por otra parte, atendiendo a un manual de campaña básico: desmovilizar a los votantes del contrario, reforzar votantes propios y captar nuevos votantes. Cuando hay múltiples objetivos que cumplir y la estrategia es defensiva, las vías de agua eran enormes. El Partido Popular hizo todas esas funciones casi de libro, hurgando en el electorado socialista en la herida de los ajustes y medidas del último Zapatero, consiguiendo una fuerte desmovilización, incluso la transferencia de votos.

El PSOE derrotado por Lakoff

Cuando se dispongan de análisis poselectorales más concienzudos se podrá comprobar cuál ha sido el efecto de las movilizaciones y acampadas del movimiento 15 M sobre este proceso electoral. En todo caso, nuestra posición es que ha funcionado en sentido contrario de cómo podría aparentemente suponerse. Aquellos que querían ver este movimiento como un posible mecanismo de movilización de la izquierda, al final lo que han reforzado es el frame de que los últimos comicios eran unas ‘elecciones’ en clave de política nacional, con el trasfondo de la crisis económica. En términos de Lakoff, el Partido Popular ha impuesto su ‘frame’ y, en la lucha de frames, el Partido Socialista ha sucumbido. La propia participación de Zapatero era contraproducente en este sentido.

Nadie sabe, cuando las campañas electorales entran en deriva. Esto se detecta cuando cunde el pánico y cada uno intenta hacer la ‘guerra por su cuenta’. También ha sido evidente en la maquinaria socialista, casi siempre ejemplar en los procesos electorales. No ha existido posicionamiento único, ni ‘claims’, o era cambiante. No existe imagen única. No existe claridad en los mensajes. O, algo peor, no había mensajes o propuestas. De hecho, en su momento, la campaña de ZP se hizo casi por los cánones, pero desde entonces todo fue ir cayendo en una maquinaria muy sofisticada como las campañas electorales socialistas.

El Partido Popular por su parte ha aprendido notablemente y ha perfeccionado su engranaje electoral, ayudado por la crisis económica y por los errores del adversario. No ha cometido errores, ha tenido un comportamiento rocoso y ha evitado las extravagancias, como la famosa niña de Rajoy de infausto recuerdo. Y, ha buscado un lema, que le ayudara a capturar votantes de centro, así como arañar del votante flotante del propio PSOE. Además, no ha cometido errores en la gestión de las movilizaciones del 15 M, con intervenciones muy calculadas y sin estridencias.

Por su parte, la campaña de Izquierda Unida no ha sido especialmente significativa, ha conseguido un rebote técnico gracias al desencanto del PSOE y el rebufo de las movilizaciones del 15 M. En todo caso, los objetivos electorales, como el número de representantes y ciertas alcaldías como la de Córdoba, hacen que este aumento de 7 décimas haya sido estéril.

Sentido común y comunicación

orientaciónRecientemente en un artículo Antonio Gutiérrez Rubí señalaba el orden básico del que debe partir cualquier política de comunicación: políticas claras, informaciones precisas, comunicación convincente, coordinación eficaz y gestión ejemplar. Gutiérrez Rubí, asesor de José Montilla, hace en su artículo un elogio de la cordura y del sentido común en su crítica a una dinámica que podemos considerar endiablada dentro del mundo de la comunicación política.

Vivimos en los momentos en que los asesores en comunicación de empresas y políticos buscan presentar conejos de la chistera, algo que ha matizado mucho la propia crisis económica. Anuncios desbordantes, política efectista (que no efectiva) que trastorna los objetivos de comunicación y que condiciona sus resultados.

Estos cinco elementos, configurarían por si solos un ‘test’ que no todas las organizaciones son capaces de salvar en su comunicación pública. Por ello habla de tres problemas, cuando no se sigue un cauce que seguramente es más prudente, pero a la larga sus resultados más efectivos.

  • Improvisación: La importancia de los temas exige preparación, rigor, planificación, estudio, control, meditación. Vivimos en un momento que podemos calificar de presente perpetuo.
  • Precipitación. Consecuencia de la falta de planificación y de confundir aceleración con rapidez, cuyas consecuencias son acciones desconectadas, precipitadas, que derivan en procesos que no están maduros organizativamente.
  • Confusión. Una promesa no es lo mismo que una información pública. Las personas en un país o en una organización tienen derecho a que sus responsables sean especialmente transparentes y que no confundan deseos con realidades, intenciones con acciones.

Probablemente habrá que plantearse, qué responsabilidad tienen finalmente los responsables de la comunicación de las decisiones que impelen a estos errores de comunicación y a que se transparenten mecanismos de decisión o de gestión muy deficientes y poco reflexivos (hoy se persigue la palabra reflexión en la medida en que la instanteneidad de la acción ha devenido en la falta de perspectiva). Habrá que plantearse los mecanismos que inciden en esa ansiedad comunicacional y en esa falta de ponderación.

Ver artículo: Los errores de información del Gobierno