Lo que va del social media storytelling a Cambridge Analytica

Una de las tendencias más relevantes y de mayor vigencia en el terreno de la comunicación es el storytelling  (y por eso, eje de esta publicación). Una tendencia universal, inmemorial y legendaria que tiene múltiples dimensiones comunicativas: desde la construcción de discursos a la creación de narrativas informativas, de marketing empresarial, de producto o de comunicación política, entre otros. La historia permite una mejor interconexión con el público, construir sentidos, aumentar y mejorar el recuerdo y alcance de un mensaje.

Esta tendencia que, en la actualidad, vive una visión dual. Por un lado, la que parte de la narrativa del viaje del héroe que se instrumenta sus mitos sobre una base argumental arquetípica. Se trata de una épica mistificadora de la tradición narrativa, basada en la superación de retos cómo son los cuentos y leyendas. La historia se configura como pieza mínima de los procesos de comunicación y, a la vez, la historia como arquitectura central de otras piezas narrativas que conforman una narración total y global. Por otro, el storytelling, revela a su vez las posibilidades manipuladoras en la comunicación: bien por ocultación, bien por distorsión (incluso por falseamiento de la realidad) o por aprovechamiento de los sentimientos.

Hoy ese storytelling, como arte de narrar una historia, ha devenido, por la propia extensión de internet y de los medios sociales en la comunicación, en el storytelling digital. En el caso del storytelling digital, la clave de su éxito estriba en la compartición de historias entre distintas comunidades. Por ello, los medios sociales han transformados los modos de construir, estructurar y distribuir los procesos de narración, transformando el arte de contar historias…

También la vertiente negativa (manipuladora) se ha transformado en este contexto a fin de incentivar su potencia comunicativa,  por dos días: la primera, por la utilización perversa de los datos (Big Data) obtenidos en las redes para conseguir cebar la ‘viralización’ de las mismas (de forma que las historias se diseñan conforme a los patrones de la audiencia que las espera, siguiendo la pauta de que la mejor comunicación es la que proporciona lo que audiencia espera, en la medida que no requiere de procesos críticos). Y, la segunda, el proceso de distribución de esas  historias adaptadas a los públicos bajo la fórmula de noticias falsas, distorsionadoras y ‘conspiranoicas’ a través de sites, webs, blogs y estrategias de posicionamiento que incluyen el uso de robots en las principales redes sociales.

Así, el storytelling digital ha presentado su cara más oscura con la construcción de narrativas utilizadas en determinados procesos de comunicación política (en las elecciones americanas cuyo resultado fue el triunfo de Donald Trump, o el referéndum británico acerca del Brexit) según se ha podido conocer en el denominado caso Cambridge Analytica, un entramado empresarial especializado en intervenir en estos procesos mediante técnicas sofisticadas de diseño, construcción, distribución y difusión de fake news con fines de alterar los procesos de representación política.

La fábrica: de Robert Mercer, Alexander Nix a Steve Bannon 

Como ha descrito y desnudado recientemente Cristopher Wylie, uno de sus cerebros de Cambridge Analytica, ahora arrepentido por su responsabilidad. Su mecanismo de producción se podía describir de la siguiente manera: el punto de partida era la investigación de los datos de usuarios mediante técnicas Big Data procedentes de Facebook y de otras redes sociales. A partir de las mismas, se creaban sitios que distribuían esas fake news (narrativas falsas distorsionadoras de la realidad) dirigidas a movilizar a votantes susceptibles de ser movilizados.

Cristopher WylieComo ha declarado Wylie “Gran parte del trabajo era moldear narrativas que la gente compraría y que harían más fácil conectar con candidatos de la derecha alternativa”. Y después, describía su modelo de distribución y viralización: fabricar blogs y webs que parecen noticias y las muestras todo el tiempo a la gente más receptiva a ese pensamiento conspiratorio, a partir del estudio y explotación de los datos que definen los atributos y del perfilado psicológico de los grupos sociales, creando una realidad a la medida de esos grupos, provocándoles una inmersión en una espiral de noticias falsas en virtud de los intereses ideológicos de la derecha alternativa, soporte fundamental de la ascensión de Trump.

En ese entramado, han sido personajes relevantes el millonario Robert Mercer (uno de los propietarios de la compañía Cambrigde Analytica y que participa financieramente en la investigación acerca de los mecanismos de intervenir en la vida política para derribar fórmulas de legalidad que van en contra de sus intereses), Alexander Nix (su director y Consejero Delegado) y, en el caso de la victoria de Trump, el que fuera su jefe de campaña y posterior estratega en la Casa Blanca, Steve Bannon (fundador de Breitbart News y Vicepresidente también de Cambridge Analytica).

 

Entrevista completa a Cristopher Wylie, cerebro de Cambridge Analytica en El País: ““El Brexit no habría sucedido sin Cambridge Analytica”

 

 

Elecciones Presidenciales USA 2012. Las doce claves según Antonio Gutiérrez Rubi

foto-obama-michelleEl análisis que realiza Antonio Gutiérrez Rubi de la campaña de Barack Obama es de lo más interesante y se contiene en su libro “Elecciones 2012. Doce factores decisivos” que este analista político ha distribuido en e-book”. La conferencia se corresponde con la presentación del libro en Panamá que tuvo lugar un mes más tarde de finalizar el proceso electoral americano con la reelección de Barack Obama. Todo un conjunto de ideas y reflexiones inteligentes sobre el desarrollo de las elecciones americanas y las razones de su resultado. Interesante la propuesta que realiza a los candidatos y políticos españoles cuando demandan al asesor eso de “Quiero tener una campaña como Obama” y el les contesta “Primero, tienes que pensar cómo él”.

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Campañas electorales con la nueva ley o el Gatopardo

elecciones

Una nueva-vieja ley electoral… Como casi todo, las reformas que se abordan en nuestro país son de muy corto alcance, sin que persigan modernizar o reformar algo sustancialmente, sino hacer retoques más bien cosméticos a lo existente. Y, esto es lo que ha sucedido respecto a la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (Loreg), en lo que se refiere a las campañas electorales, como se ha podido comprobar en las últimas elecciones autonómicas y municipales.

Si se suele decir que la legislación suele ir por detrás de la realidad social, en el caso de las campañas electorales esta situación se acentúa. Sobre todo porque el esfuerzo de la clase política general ha sido mantener un ‘stablishment’ controlado, sobre el que puedan existir confrontaciones tácticas y de baja intensidad, en la interpretación. Al parecer, además, el período de debates en Comisión

Sólo así se puede entender que en los medios de comunicación, públicos o privados, tengan que informar con arreglo a los porcentajes de voto de las elecciones pasadas y no mediante criterios informativos. O, por ejemplo, que la señal de televisión la provean los partidos políticos directamente y que haya limitaciones a conseguir información complementaria.

Del mismo modo, la prohibición de emitir publicidad desde que se produce la convocatoria electoral hasta que el inicio de la campaña , es un ejercicio fariseo que se esquiva sin los partidos políticos anunciantes no solicitan el sufragio en su favor. Del mismo modo, las prácticas de los partidos políticos en el plano informativo, consistente en enlatar las declaraciones, las imágenes que se difunden en los medios y seguir un guión pautado (cosa que no tiene que ver con la ley, pero que evidencia un modo de actuación en relación con los medios y su utilización).

Sucede lo mismo con cuestiones como la jornada de reflexión (un atavismo procedente de un momento en que existía una democracia tutelada y dudas sobre la madurez de la sociedad para asumir los procesos electorales). Incluso la existencia de una campaña electoral regulada. La diferencia entre el período de campaña y sus períodos colaterales es que las formaciones políticas solicitan el voto o no, como hemos dicho antes. O, que en la nueva ley solo aparezca en una ocasión el término medios digitales.

En conjunto, todas estas cuestiones reflejan un conjunto de intervencionismos que además, la realidad se encarga de superar y con creces, al mismo tiempo que alimentan la maquinaria de los distintos partidos, dedicada a las impugnaciones y guerra de guerrillas.

De hecho, ya solo reconocer que la campaña electoral es permanente, que estamos en una sociedad on-line de forma permanente y el auge de las redes sociales como lugar dónde se realiza ‘política’ (en la recientemente cerrada campaña electoral, había candidatos que seguían ‘twitteando’ en la jornada de reflexión), deberían hacer repensar el diseño de todo el artificio.

Por tanto, se propone una reforma de la reciente reforma, en serio, y que recoja la realidad social y el entorno de partida. Y, todo ello, sin entrar en la cuestión central, que no es la Ley D’Hont, sino la circunscripción electoral.

Vivimos permanentemente en El Gatopardo.

http://www.expansion.com/2011/05/21/economia/1305931247.html

Perder el ‘frame’: el desastre de la campaña electoral socialista

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Los análisis poselectorales siempre cuentan con dos características casi propias de los titulares de la prensa futbolística: son ex post, lo que siempre garantiza que se acierta. Y, además, suelen además reforzar sin mácula la tendencia resultante. Se inscriben en la teoría del surf, aprovechar la ola para subirse a ella.

Algo así se podría tratar en lo que se refiere al enfoque de los partidos nacionales respecto al desarrollo de sus campañas electorales como procesos de comunicación más o menos orquestados y organizados. Existen siempre dos preguntas: si el enfoque estratégico es correcto, si su traslación es eficaz (a través de las acciones de comunicación, actos de campaña, ‘endorsements’ recibidos, internet, etc…) y si es eficiente, es decir si finalmente ha funcionado.

Por otra parte, y partiendo de una realidad política, que es el que las elecciones no las gana la oposición, sino que las pierde el Ejecutivo, cabe el análisis de la campaña electoral socialista como una de las partes de la debacle ocurrida para el PSOE en estas elecciones autonómicas y locales, algo que va mucho más allá de la campaña electoral, para introducirse en el ámbito político.

Desde el punto de vista estratégico, mientras el Partido Socialista Obrero Español, trato al principio de la campaña según su Secretario de Organización, en centrar la campaña en el ámbito en que se producía cada elección (municipal o autonómica), el Partido Popular se concentro la misma en hacerlas un piloto, casi real, de unas generales. En esa dialéctica quien ha ganado es el Partido Popular con claridad. Y, el PSOE y sus candidatos (legitimados por procesos cainitas de primarias) entraron en una espiral de silencio comunicacional. De hecho, en la última semana de campaña era apreciable como habían bajado los brazos casi de forma evidente, con reacciones puramente reactivas. Otra cosa, es que, con el actual estado del arte, fuera fácil mantener el rumbo de esa estrategia de campaña.

Por otra parte, otro de los problemas estriba en el diagnóstico y objetivos de campaña. Por un lado, las encuestas confirmaban un doble problema para el Partido Socialista, el de la movilización y el de la transferencia de votos hacia otras formaciones. Por otra parte, atendiendo a un manual de campaña básico: desmovilizar a los votantes del contrario, reforzar votantes propios y captar nuevos votantes. Cuando hay múltiples objetivos que cumplir y la estrategia es defensiva, las vías de agua eran enormes. El Partido Popular hizo todas esas funciones casi de libro, hurgando en el electorado socialista en la herida de los ajustes y medidas del último Zapatero, consiguiendo una fuerte desmovilización, incluso la transferencia de votos.

El PSOE derrotado por Lakoff

Cuando se dispongan de análisis poselectorales más concienzudos se podrá comprobar cuál ha sido el efecto de las movilizaciones y acampadas del movimiento 15 M sobre este proceso electoral. En todo caso, nuestra posición es que ha funcionado en sentido contrario de cómo podría aparentemente suponerse. Aquellos que querían ver este movimiento como un posible mecanismo de movilización de la izquierda, al final lo que han reforzado es el frame de que los últimos comicios eran unas ‘elecciones’ en clave de política nacional, con el trasfondo de la crisis económica. En términos de Lakoff, el Partido Popular ha impuesto su ‘frame’ y, en la lucha de frames, el Partido Socialista ha sucumbido. La propia participación de Zapatero era contraproducente en este sentido.

Nadie sabe, cuando las campañas electorales entran en deriva. Esto se detecta cuando cunde el pánico y cada uno intenta hacer la ‘guerra por su cuenta’. También ha sido evidente en la maquinaria socialista, casi siempre ejemplar en los procesos electorales. No ha existido posicionamiento único, ni ‘claims’, o era cambiante. No existe imagen única. No existe claridad en los mensajes. O, algo peor, no había mensajes o propuestas. De hecho, en su momento, la campaña de ZP se hizo casi por los cánones, pero desde entonces todo fue ir cayendo en una maquinaria muy sofisticada como las campañas electorales socialistas.

El Partido Popular por su parte ha aprendido notablemente y ha perfeccionado su engranaje electoral, ayudado por la crisis económica y por los errores del adversario. No ha cometido errores, ha tenido un comportamiento rocoso y ha evitado las extravagancias, como la famosa niña de Rajoy de infausto recuerdo. Y, ha buscado un lema, que le ayudara a capturar votantes de centro, así como arañar del votante flotante del propio PSOE. Además, no ha cometido errores en la gestión de las movilizaciones del 15 M, con intervenciones muy calculadas y sin estridencias.

Por su parte, la campaña de Izquierda Unida no ha sido especialmente significativa, ha conseguido un rebote técnico gracias al desencanto del PSOE y el rebufo de las movilizaciones del 15 M. En todo caso, los objetivos electorales, como el número de representantes y ciertas alcaldías como la de Córdoba, hacen que este aumento de 7 décimas haya sido estéril.