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Está pasando, ¿estamos preparados?

02A12FEDUna de las cuestiones que particularmente me interesa enormemente, es la relación entre distintos aspectos de la comunicación, en apariencia dispares, pero que nos pueden plantear cuestiones en el ámbito empresarial y a la comunicación corporativa. Leía un artículo reciente de Antonio Gutiérrez Rubí sobre las transformaciones en la manera de proveernos de información, en el salto entre el auge de la información audiovisual inmediata a la comunicación en una sociedad en red hiperconectada.
Hace unos años, concretamente diez, conocíamos el nacimiento en España de un canal de televisión dedicado a la información 24 horas al día y en tiempo real, CNN+ cuyo lema era “Está pasando, lo estás viendo”. Dicho lema hacía alusión al concepto de instantaneidad, la calidad informativa, la globalidad, la rapidez y la actualización constante. Desde el punto de vista de la comunicación empresarial, nos debería haber obligado a reflexionar si esos procesos tienen estas características en las empresas. De hecho, en la comunicación en el plano interno de las empresas, todavía existen lapsos temporales muy relevantes en la difusión de la información y en la comunicación asociada a las mismas.
Hoy, diez años más tarde en medio del mundo digital, tenemos nuevas formas de comunicación mucho más ágiles y activas, como son las redes sociales, que en realidad ponen el acento en la participación, difusión y viralidad en los acontecimientos, incluyendo su censura. Twitter es un ejemplo claro de ello, dónde la propia creación de comunicación de mensajes es compartida y desintermediada. Más que una herramienta tecnológica y de comunicación genera un nuevo esquema cultural y de comportamiento, que tiene efectos reputacionales y de pérdida del control de la comunicación corporativa.
Si parafraseáramos el lema anterior, ahora diez años más tarde “Está pasando, lo estamos viviendo o lo estamos haciendo”. Lo que nos plantea, un asunto todavía sin resolver en las empresas, sobre todo en el ámbito de la comunicación interna, no es tanto el problema de la utilización de las redes sociales en las empresas (como punta del iceberg), sino la transparencia, el control de la comunicación, multicanalidad, la participación y la implicación colectiva en el proceso de comunicación. Frente a la existencia de los canales informales y formales en la comunicación interna, la divergencia de contenidos en estos canales de comunicación, el problema de la participación, implicación y transparencia con el equipo interno se vuelve más acuciante. Sigue existiendo temor a la transparencia en las empresas o la disposición de ‘privilegio’ en la información, asociado a la existencia de áreas de opacidad.
En ese contexto, las habilidades de comunicación, digitales, escritas y públicas son especialmente relevantes para los directivos. Y, primero, la consciencia y la sensibilidad hacia este proceso. ¿Tenemos entonces a los directivos preparados para esta sociedad en red? ¿Son conscientes de las implicaciones, en términos de comunicación, comportamiento y de transparencia?