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Sentido común y comunicación

orientaciónRecientemente en un artículo Antonio Gutiérrez Rubí señalaba el orden básico del que debe partir cualquier política de comunicación: políticas claras, informaciones precisas, comunicación convincente, coordinación eficaz y gestión ejemplar. Gutiérrez Rubí, asesor de José Montilla, hace en su artículo un elogio de la cordura y del sentido común en su crítica a una dinámica que podemos considerar endiablada dentro del mundo de la comunicación política.

Vivimos en los momentos en que los asesores en comunicación de empresas y políticos buscan presentar conejos de la chistera, algo que ha matizado mucho la propia crisis económica. Anuncios desbordantes, política efectista (que no efectiva) que trastorna los objetivos de comunicación y que condiciona sus resultados.

Estos cinco elementos, configurarían por si solos un ‘test’ que no todas las organizaciones son capaces de salvar en su comunicación pública. Por ello habla de tres problemas, cuando no se sigue un cauce que seguramente es más prudente, pero a la larga sus resultados más efectivos.

  • Improvisación: La importancia de los temas exige preparación, rigor, planificación, estudio, control, meditación. Vivimos en un momento que podemos calificar de presente perpetuo.
  • Precipitación. Consecuencia de la falta de planificación y de confundir aceleración con rapidez, cuyas consecuencias son acciones desconectadas, precipitadas, que derivan en procesos que no están maduros organizativamente.
  • Confusión. Una promesa no es lo mismo que una información pública. Las personas en un país o en una organización tienen derecho a que sus responsables sean especialmente transparentes y que no confundan deseos con realidades, intenciones con acciones.

Probablemente habrá que plantearse, qué responsabilidad tienen finalmente los responsables de la comunicación de las decisiones que impelen a estos errores de comunicación y a que se transparenten mecanismos de decisión o de gestión muy deficientes y poco reflexivos (hoy se persigue la palabra reflexión en la medida en que la instanteneidad de la acción ha devenido en la falta de perspectiva). Habrá que plantearse los mecanismos que inciden en esa ansiedad comunicacional y en esa falta de ponderación.

Ver artículo: Los errores de información del Gobierno