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La mirada Talese

Gay Talese en EspañaHa pasado casi desapercibido o puramente inscrito en las campañas para promocionar la publicación de sus libros en España. La presencia de Gay Talese en España y sus reflexiones sobre periodismo y tecnología probablemente nos tendrían que hacer reflexionar y, sobre todo, cada vez que alguien afirma que vivimos en una sociedad sobreinformada’, que se queja de los contenidos de los medios de comunicación o de la capacidad de movilización social a través de la emotividad.

Desde el punto de vista corporativo, y en plena efervescencia del fenómeno de las redes sociales, en una sociedad maniquea estas reflexiones se perciben y se reciben en forma de lucha de contrarios, cuando realmente no es así. Son esferas complementarias. Probablemente, porque hay muchas reflexiones que tienen que ver con el mundo de los medios de comunicación: desde la relación con los grupos de poder, las vinculaciones con los grupos económicos, a como los medios de comunicación se han visto invadidos por el periodismo de agencia, del amarillismo o la búsqueda del escándalo o el titular porque sí. O del resultado instantáneo e inminente.

Cuando no, de convertirse en correa de transmisión de otros procesos de comunicación relacionados con la política ofreciendo una interpretación de la realidad. Todo ello, abandonando su capacidad de aportar conocimiento y perspectiva de lo esencial, lo importante, que se obtiene de la observación, la reflexión y la unión de puntos, líneas y trayectorias. Es decir, respetando la inteligencia del destinatario y del lector, sin forzar su pensamiento o sus conclusiones.
En una entrevista recientemente publicada Talese señalaba “No quiero leerlo todo ni saberlo todo. Sólo quiero estar informado de las cosas esenciales. Los periodistas han sido absorbidos por las nuevas tecnologías y ahora su trabajo está dirigido a personas como ellos, con educación digital. No salen de ese círculo, no están en la calle, no conocen a gente nueva y no descubren nada. Por eso, si no entro en Internet, no me pierdo nada”.

Y, sobre todo, Talese reivindica observar, escuchar, ser paciente… “Aprendí a escuchar con paciencia y cuidado y a no interrumpir nunca, ni siquiera cuando las personas se veían en grandes apuros para darse a entender, ya que en esos momentos de titubeo y vaguedad la gente suele ser muy reveladora: lo que vacilan en contar puede ser muy diciente.”

En todo caso, sin renunciar a la comunicación digital, probablemente es necesario revisar su utilidad, también sus excesos, sus contraindicaciones, sus efectos sobre la forma de construir nuestra inteligencia colectiva. Del mismo modo también hay que separar sus diferentes detractores distinguiendo desde las reacciones frontales a las inteligentes. Y también, por tanto, comprender su beneficio, su papel en la comunicación y la construcción social. Sería inconsciente, además de inútil, abominar de Internet… en un ejercicio de adanismo. Sólo nos conduciría a la melancolía. Pero, las miradas y reflexiones críticas son necesarias: detrás de herramientas, también es preciso comunicación, discurso, frente a emotivismo, persecución de la movilización y superficialidad.

En Comunicatelling, creemos necesaria y vigente, la mirada y perspectiva de Gay Talese. Si no existiera, habría que inventarla.